lunes, 16 de febrero de 2009

En un atobús del Inserso

En un autobús del Inserso, repleto de ancianos, una abuelita se levanta de su asiento, le toca el hombro al chofer y le ofrece un buen puñado de cacahuetes sin cáscara. El chofer sorprendido le da las gracias y se los come con agrado. Cinco minutos después, la abuelita repite, el chofer vuelve a agradecerle el gesto y se los come.Al cabo de unos diez puñados, el chofer ya no puede mas y le pregunta:- Dígame abuelita, es muy gentil de su parte atiborrarme de cacahuetes pelados, ¿pero usted no cree que a lo mejor sus cuarenta amigos y amiguitas querrían también unos pocos? - No joven. Son Conguitos, y como no tenemos dientes sólo les chupamos el chocolate...